Chispas

La alimentación selectiva es muy común en niños con TEA u otras condiciones del neurodesarrollo. En Chispas, abordamos este proceso desde un enfoque global, entendiendo que comer no es solo masticar o probar alimentos, sino una experiencia que involucra los sentidos, las emociones y las rutinas diarias.

Observamos cómo se relaciona el niño con la comida, pero también cómo juega, cómo responde ante los cambios y qué siente durante el proceso. Cada intervención es personalizada y tiene en cuenta las características únicas de cada niño, de cada familia y sus rutinas.

Trabajamos sobre:

  • Hipersensibilidad oral, que puede generar rechazo ante ciertos sabores, olores o texturas.

  • Rigidez cognitiva, que puede hacer difícil aceptar cambios en el color, tamaño o forma del alimento o del envase.

 

¿Cómo trabajamos en Chispas?

  1. Entrevista inicial con la familia y cuestionario de alimentos.

  2. Valoración completa de la alimentación y observación del juego.

  3. Informe personalizado con la propuesta de intervención.

  4. Intervención individualizada, centrada en los objetivos del niño y la familia.

  5. Seguimiento continuo, ajustando los avances paso a paso.


En Chispas, creemos que la familia y el entorno es el pilar fundamental en la intervención, por ello nos centramos en sus necesidades.

Por eso, fomentamos que los padres participen activamente en el proceso —tanto en las sesiones del centro como en casa—, para que el niño viva la alimentación de forma tranquila, positiva y divertida